#RiesgoDeportación Cómo proteger a los hijos menores en Estados Unidos ante la deportación de los padres
Los padres migrantes que tienen hijos con nacionalidad estadounidense deben prepararse ante una posible separación familiar en caso de deportación.
Antes las amenazas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de realizar “deportaciones masivas”, muchos migrantes empiezan a prepararse. Puede que no ocurra, o quizá no con la magnitud que se teme, pero siempre es mejor estar preparados.
La principal preocupación es por los hijos. Muchos migrantes indocumentados tienen hijos nacidos en Estados Unidos, que gozan de un estatus legal. Ante una deportación, ellos podrían regresar a Guatemala y sus hijos quedar a cargo del Gobierno. La separación de familias es algo que no deja dormir a guatemaltecos migrantes. Tom Homan, la persona nombrada por Trump para hacerse cargo de la situación de los migrantes ha sido cuestionado ya en 2019 por favorecer la separación de hijos de migrantes de sus padres, a la hora de que los adultos son detenidos.
Ben Monterroso, líder migrante, tiene claro el proceso a seguir para proteger a los menores “hay que asegurarse de que los niños menores de 18 años tengan una carta poder designada a un amigo, a un conocido, a un familiar, para que de esa manera, si llegan a separar a los papás, que los niños se vayan a donde el papá o la mamá quería que se fuera y no se queden en orfanatorios ni al cuidado de familias designadas por el Estado. Hay que elegir a alguien, es importante que como familia se sienten y designen con quién se queda el niño”, explica el líder migrante de la organización Poder LatinX, que se dedica a empoderar políticamente a las personas, además es confudador de una asociación a favor del voto guatemalteco en el extranjero. Monterroso tiene cuatro décadas de trabajar por la comunidad migrante.

A Monterroso le preocupa que hay poca información para los migrantes sobre lo que deben hacer para proteger a sus hijos. “No veo venir del Ministerio de Relaciones Exteriores explicaciones a los guatemaltecos sobre qué pueden hacer si pasa eso, porque al final del día si los regresan a Guatemala van a dejar sus hijos acá, quién sabe cómo y con quién”, lamenta. Según él lo más importante es que los migrantes tengan desde ya la carta poder.
Esta carta puede realizarla cualquier abogado, no es nada complicado. “La carta es algo tan simple como un documento, lo dificil es la conversación”, Monterroso se refiere a ese momento en el que padres e hijos se deben enfrentar a la posibilidad de la separación y discutirlo entre ellos.
Juan Carlos Pocasangre, líder migrante, piensa que esa charla, aunque difícil, es imprescindible, “que lo hablen con sus hijos para que no sea sorpresa”, aconseja. En su opinión, según la edad del menor, deberían decidir si dejarlo a cargo de alguien en Estados Unidos o llevarlo a Guatemala.
“Lo que yo recomendaría es que si son menores de 16 años se los lleven a Guatemala. Si son mayores y están cerca de los 18 se podrían quedar en Estados Unidos con algún familiar, pero si son pequeños es mejor que los lleven con ellos, porque de no ser así, las autoridades los pueden poner en un Foster Care”, dice Pocasangre. El Foster Care es un sistema institucional de cuidado de menores. Los niños son entregados a familias que han sido previamente calificadas para cuidar de hijos ajenos. Estas familias reciben una paga del Estado por asumir estos cuidados. Aunque en general funciona de manera apropiada, hay quejas de malos tratos o de negligencia hacia los niños.
“Es mejor llevarlos a Guatemala, aunque sea a comer frijoles, que dejarlos en malas manos o con alguien que pueda ser mala influencia” sostiene.
Los expertos aconsejan actuar pronto, es mejor estar prevenido, aunque al final no suceda nada, que dejar a sus hijos sin la atención necesaria.
“Recuerdo que en el periodo anterior de Trump fue lo mismo, había mucho temor en que los padres eventualmente podían ser deportados y toda la situación que se dio y lo recomendable es eso: tener siempre un documento donde se le esté dando la potestad a alguien. En el caso de que los migrantes no tuvieran a nadie, estos niños pasan a un fostercare, el condado o el servicio social del condado donde viven sería el que los tomaría”, comenta Mynor Aguirre, líder migrante.
“Cuando alcancen la mayoría de edad ya podrían regresar, al menos ya saben inglés, tienen sus papelitos y pueden seguir su vida acá, pero mientras son pequeñitos es mejor tenerlos cerca, porque eso rompería más el núcleo familiar y quién sabe cómo los van a tratar, qué valores les va a dar otra persona. Después pueden regresar e incluso cuando tengan más de 21 años que empiecen a trabajar y cuando ganen lo suficiente pueden tratar de patrocinarlos para que los padres regresen”, explica Pocasangre.
Desde Guatemala
Mynor Aguirre explica que, si los migrantes son deportados sin dejar ningún mandato, deben hacer el trámite desde Guatemala.
La Dirección General de Asuntos Consulares y Migratorios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, explicó a Guatenews que existen dos posibles escenarios en este sentido. El primero, que el niño tenga también la nacionalidad guatemalteca, “es decir que sus padres lo hayan registrado por medio de un consulado en EE. UU. por lo cual tendría doble nacionalidad (estadounidense y guatemalteca).
El segundo escenario es que el menor de edad solo sea estadounidense, ya que sus papás no hicieron los trámites correspondientes con un consulado para que también obtuviera la nacionalidad guatemalteca.
“En ambos casos, por medio de la Red Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores, se puede llevar a cabo la reunificación del menor con su familia en Guatemala, con la diferencia de que, si el niño tiene doble nacionalidad, el proceso es más rápido. Cabe mencionar que, independientemente de la situación, todo se aborda desde el interés superior del niño”, explican.
“En el caso número 1 (cuando también es guatemalteco el niño), el Gobierno intercede por medio del MINEX para que el menor, si así lo desea, pueda reunificarse con su familia. El menor es llevado a un albergue a cargo de la Organización de Reasentamiento y Refugiados (ORR), desde donde, con seguimiento del consulado de Guatemala, se buscan patrocinadores, es decir, personas que podrían cuidar al niño, usualmente familiares que ya residen en EE. UU”, cuentan.
El trámite se hace de gobierno a gobierno, para asegurar el bienestar máximo del niño. Cuando se trata de un niño que no es guatemalteco el proceso es más complicado. “Pero no imposible”, aclaran desde el Minex, toma más tiempo y gestiones, pero los padres siempre recuperarán a sus hijos.
“El Gobierno de la República, a través de la Cancillería, siempre prioriza la reunificación de los menores de edad con sus familiares, por lo que, independientemente de la situación, estatus legal o si tiene doble nacionalidad o no, se trabaja tanto con autoridades estadounidenses como de nuestro país en procurar que el niño o adolescente retorne con sus padres u otros familiares, para lo cual siempre se cuenta con el apoyo de la PGN en Guatemala. Asimismo, se efectúan todas las gestiones para la doble nacionalidad”, concluyen.
Esfuerzos por evitar la separación familiar
El Human Enforcement and Legal Protections (HELP) for Separated Children Act es una legislación que fue propuesta en 2018 en el Congreso de Estados Unidos para evitar que los hijos de deportados sufran daños emocionales. Aunque ha sido ampliamente apoyada por asociaciones migrantes y defensores de derechos humanos, todavía no se convierte en ley.
Los aspectos clave del proyecto incluyen medidas para asegurar que los padres detenidos puedan hacer arreglos para el cuidado de sus hijos, permitiéndoles tiempo para despedirse, tranquilizar a sus hijos y conseguir una transición menos traumática, debido a que en muchos casos ni siquiera alcanzan a despedirse ni a contactar a alguien de confianza para que los cuide.
También prohibe que los agentes de migración utilicen a los niños como traductores, en muchos casos, cuando el migrante no habla inglés, les piden a los menores que traduzcan y esto les causa estrés y ansiedad.
Las asociaciones migrantes exigen también que todo el personal que participa en las deportaciones tenga entrenamiento para poder tratar a los menores de edad y evitarles traumas.
“Nadie quiere separarse de sus hijos y nadie lo va a hacer voluntariamente, pero si hay que protegerlos se puede hacer con un mandato. De todas maneras, si me agarra la migra no le puedo decir: ‘espérate deja traerme a mi familia conmigo’, me agarraron a mí, yo me voy, se acabó, no puedo ir por mi familia”, explica Monterroso.
“Si su hijo tiene doble nacionalidad, guatemalteca y estadounidense, puede ir con el padre a Guatemala y volver luego como ciudadano estadounidense mayor de edad.”