Cómo surgieron los Consulados móviles

Vive en Estados Unidos desde los años 70, ha sido protagonista de muchas luchas ganadas por la comunidad migrante. Inició como empleado en la construcción, estudió y alcanzó el éxito en este país de oportunidades.

De pronto la fila de chapines daba la vuelta a la cuadra. La iglesia donde se había reunido Marlon González con Bernardo Villela y otros líderes migrantes se hizo pequeña. Pronto se corrió la voz de que allí se podía conseguir un pasaporte. “Esto va a colapsar por tantas personas”, pensaron y entonces se les ocurrió ir y preguntarles desde dónde llegaban, las ciudades en las que vivían y les ofrecieron ir a visitarlos. Fue el principio de un modelo que busca acercar el Estado a la población y no que sean las personas las que tengan que hacer el esfuerzo de acercarse.

Marlon González ha estado presente en casi todos los momentos históricos de la comunidad migrante de Guatemala en Estados Unidos. Desde las manifestaciones frente al capitolio contra la guerra interna en Guatemala, hasta conseguir el voto en el extranjero o la doble nacionalidad. En esta entrevista cuenta su historia, su trabajo por la comunidad y los proyectos a futuro, porque no descansa, sabe de las necesidades y trabaja por ayudar a sus compatriotas.

¿Por qué tuvo que salir de Guatemala?

Me marché en 1978, cuando mataron a Manuel Colom Argueta, yo trabajaba en la Municipalidad, era muy joven, estudiaba ingeniería y participaba como oyente del Frente Unido Revolucionario Juvenil, de Colom Argueta.

Mi papá falleció en Luisiana cuando yo tenía como ocho años, él era ciudadano americano, entonces mi mamá decidió venir a Estados Unidos y poco a poco fue trayendo a mis hermanos, pero yo le dije que se llevara antes a los pequeños y yo me iría de último, porque soy el mayor. En ese tiempo estudiaba en la Escuela Normal Central para Varones y por la tarde me iba a trabajar. Me quedé allá porque quería graduarme de ingeniero, conocí a una muchacha, me casé, quería hacer mi vida en Guatemala, pero la situación se puso muy difícil. A médicos que ejercían en sanidad pública, los sacaron de restaurantes y delante de sus parejas y sus hijos los mataron, también a quienes manifestaban, desaparecían personas. Cuando mataron a Colom Argueta decidí marcharme. En esa época, sin lugar a duda, se produjo la primera migración masiva de guatemaltecos al exterior, especialmente a Estados Unidos.

Llegué en pleno verano, sentía que me ahogaba del calor, mi mamá fue a recibirme, no tenía documentos, pero en seis meses obtuve la residencia, por la condición de mi papá y de mi mamá, que ya estaban legalizados.

¿Cuál fue su primer trabajo?

En construcción, me levantaba a las cuatro de la mañana, nos llevaban hacinados en un camión a un lugar como a dos horas de camino. Era ayudante, cargaba todo lo que se requería y regresaba más o menos a las seis de la tarde, me bañaba, me cambiaba y me iba a estudiar inglés, y al día siguiente lo mismo. Aprovechaba todo el tiempo que podía para aprender inglés porque quería seguir estudiando aquí. Me gradué en electrónica industrial, luego seguí en College y estudié relaciones internacionales, porque me llamó la atención cómo estábamos emigrando.

Por otra parte, en el campo laboral me fui abriendo camino y cuando tenía 29 años di el ingreso para comprar una tintorería y lavandería, tenía como 40 máquinas, estuve 15 años en ese negocio.

¿Cuántos años llevaba viviendo en Estados Unidos cuando logró eso?

Tenía como 8 años de haber llegado. Solicité un préstamo para comprar esa empresa y lo logré, pero 15 años después, quizá como consecuencia de los químicos, a los 42 años me dio cáncer de colon. Me operaron, salí bien, pero no podía seguir en el negocio, entonces empecé a trabajar para empresas privadas y obtuve varias certificaciones.

Una de mis grandes dudas era cómo Estados Unidos era un país tan poderoso, principalmente en lo económico, entonces empecé a estudiar todo lo relacionado con los impuestos, cómo eran exonerados algunos impuestos para las personas que tienen grandes empresas, como era el acceso a la vivienda, especialmente en el estado de la Florida. Saqué la certificación primero de impuestos, después de bienes y raíces.

Posteriormente me interesé también en la industria número uno de los Estados Unidos que son los seguros. Aquí todo está asegurado.

¿Y cómo empezó su activismo a favor de los migrantes?

En los primeros años nos comunicamos varios de los que estuvimos en el movimiento en Guatemala y que vivíamos en diferentes lugares, en ese tiempo solo podíamos hacer llamadas desde teléfonos públicos, íbamos con la torre de monedas de 25 centavos para poder hablar y así empezamos a organizarnos, tuvimos reuniones en varios estados, principalmente en Washington, visitamos el Departamento de Estado, la Casa Blanca, fuimos en tres o cuatro ocasiones para lograr que de alguna manera se parara la guerra en Guatemala. Hubo resultados, no sé si fue directamente por nuestros esfuerzos, pero el presidente Jimmy Carter cortó la ayuda militar al Ejército de Guatemala.

Me interesé mucho por el tema migrante. Lo que primero me llamó la atención fue que migrantes de otras nacionalidades tenían mayores beneficios que los guatemaltecos. Trabajé con el congresista que creó un programa para beneficiar a nicaragüenses, guatemaltecos y salvadoreños, por la guerra interna. Y también sobre un programa que se llamaba El ABC que es el American Baptis Church que demandó al departamento de migración porque a los guatemaltecos y a los salvadoreños no se les permitía pedir asilo, y ganaron.

Quienes entraron entre el 89 al 91 calificaron para el programa NACARA (Ley de Ajuste para Nicaragua y de Apoyo para Centroamérica), sólo tenían que llenar un documento con su nombre, su dirección, número de pasaporte, la copia de su pasaporte se enviaba a migración y ahí comenzaba el proceso para su residencia. Se beneficiaron 85,000 familias.

Luego hubo programas como el TPS (Temporary Protection Status) que benefició a El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití, se lo iban a dar a Guatemala, en una reunión que tuvimos en Chicago le advertimos al presidente Álvaro Arzú que por favor no fuera a rechazar la petición del beneficio del TPS, sin embargo él dijo que no, y Guatemala quedó excluida. La comunidad que vivía en Estados Unidos le reclamaba eso. Arzú dijo que él en cien días iba a reparar todo lo que se había dañado en Guatemala, en realidad él quería llamar la atención de la inversión extranjera y si pedía protección podían pensar que no iban a invertir en un país dañado.

¿Cuándo forma la primera organización de migrantes?

La primera organización nacional de guatemaltecos se llamó GuateNet, nos reuníamos en Chicago, en los años 97 y 98 se fue formalizando, fue muy interesante porque había exmilitares y oposición, fue un ensayo social político porque, aunque sabíamos las grandes diferencias, nos llevábamos muy bien. Y probamos que lo que nos estaba dividiendo como guatemaltecos eran conceptos que se utilizaban por diferentes grupos.

Trabajamos como cuatro años, hicimos grandes logros, se distribuyó todo a nivel nacional con directores regionales, una directiva general, hacíamos reuniones constantemente aquí en Miami, entraron muchos empresarios también.

Desafortunadamente a la larga las diferencias ideológicas nos separaron, formamos después en aquí el Congreso de Organizaciones Migrantes en los Estados Unidos y fue una organización muy fuerte. Aquí en Miami formamos el club de Leones Miami Guatemala, la Asociación Guatemalteca Americana que todavía está presente. Luego formamos otros grupos, afortunadamente yo llegué a la presidencia de la mayoría de ellos y desarrollé una oficina no lucrativa, pues comenzamos a ver la problemática del país que teníamos nosotros aquí como guatemaltecos en Estados Unidos.

¿Y cómo surgen los consulados móviles?

Nos dimos cuenta de que los consulados generales eran muy pocos y la demanda estaba creciendo cada vez más, era un problema porque, por ejemplo, para obtener el pasaporte tenían que gastar como 550 dólares. Decidimos hacer algo al respecto, teníamos una buena relación con el cónsul Gustavo López, que hoy es embajador.

Hicimos una convocatoria en una iglesia de West Palm Beach, llamamos a tres secretarios a una mesa de trabajo con la comunidad, porque en ese tiempo los pasaportes se llenaban a mano, entonces se regó la voz de que estaban dando pasaportes y se llenó la cuadra completa. Llevamos médicos, dentistas, con el Dr. Bernardo Villela lo hicimos todo. Al día siguiente había mucha más gente, la iglesia que nos dio espacio estaba ya desbordada y no paraban de llegar. Entonces averiguamos donde estaban localizados y decidimos ir directamente a los lugares donde vivían, fue así como se crearon los famosos consulados móviles en Estados Unidos.

Antes de eso, el pasaporte salía en 500 dólares por todos los gastos de traslado, más el tiempo que dejaban de trabajar. Por ese motivo creamos eso y las jornadas médicas. Ese concepto lo tiene el señor embajador ahora, y así se formaron los consulados móviles y hoy los hacen también otros países. Eso duró 28 años hasta que el Dr. Villela regresó a Cobán, donde vive actualmente.

¿Cómo lo financiaban?

Nosotros empezamos a financiar todo eso, por casualidad encontré aquí a un amigo que me dijo que era asesor de Banrural y le propuse que los que estaban aquí abrieran su cuenta para enviar las remesas y convinieron el financiamiento a nivel nacional. Eso benefició a Banrural porque en ese tiempo Western Union tenía el dominio por el envío de remesas, cuando entró Banrural se hizo del conocimiento de la comunidad y a los cuatro años había superado a Western Union.

Otro de sus grandes logros es la doble nacionalidad, ¿cómo consiguieron eso?

Los que logramos la residencia empezamos a tener el problema de que no queríamos hacernos ciudadanos estadounidenses porque había dudas de si perderíamos ciertos derechos en Guatemala, como herencias o propiedades, eran dudas muy grandes, y a través de Bernardo, logramos que vicepresidente del Congreso de esa época, viniera. Lo llevamos a West Palm Beach donde había aproximadamente 15,000 kanjobales, una comunidad grande que trabajaba en el sistema agrícola. Lo recibieron con marimba, él se emocionó y le planteamos que necesitábamos algún tipo de ley que respaldara la doble nacionalidad, entonces a través del decreto 95 se dio la doble nacionalidad.

Y luego obtuvieron el derecho al voto, otro logro muy importante…

Promovimos el voto en el extranjero porque no lo teníamos. Hacíamos elecciones aquí, emulándolas, y era curioso que los resultados eran los mismos que en Guatemala, hasta el día de hoy. Desde luego nuestras elecciones no tenían validez, eran solo un ensayo, un sueño que queríamos volver realidad. Convencimos al Congreso de que nos dieran ese derecho porque nos correspondía constitucionalmente.

Logramos el voto en el extranjero y después buscamos también tener una secretaría del migrante, en la época de Berger, yo iba a firmar ese acuerdo como representante de la comunidad migrante para la creación de esa secretaria, que iba a coordinar una serie de programas socio económicos, bajo el presupuesto del Ejecutivo, pero me hablaron los diputados Julio César Villatoro y Juan José Cabrera, en mayo de 2007, en noviembre habrían elecciones y Álvaro Colom era el favorito, ellos me dijeron que Colom supo lo de la oficina migrante y dijo que la iba a derogar. Entonces me propusieron que mejor formáramos la primera política de Estado en favor de quienes viven en el extranjero. Consulté con las bases como presidente de Conguate y me dijeron que tenía sentido. La que creó todo el programa para la secretaría fue Marta Altolaguirre, como viceministra de relaciones exteriores, yo hablé con ella y me dijo que tenía razón, que si ya Colom estaba diciendo que lo iba a derogar iba a ser un esfuerzo sin sentido y ella misma nos ayudó con el cabildeo, con estos dos diputados que presentaron la ley. El cabildeo fue de cinco meses y la ley se logró pasar, hoy se llama Conamigua.

Nos reunimos en la oficina que yo tenía en Miami varios migrantes con los diputados de Guatemala, para presentarles todo lo que se quería de Conamigua. Les entregamos nuestra propuesta de ley que era un elefante y nos devolvieron una chivita, nos dio pena, hasta el día de hoy seguimos molestos porque Conamigua no está funcionando de la manera que debería.

¿En qué trabaja actualmente, qué proyectos de beneficio para la comunidad?

Formé la primera ONG en Guatemala, vamos a trabajar la primera oficina municipal migrante, le llamamos migrante por los que estamos aquí trabajando allá. El nuevo acalde de San Martín Jilotepeque estuvo viviendo aquí como treinta años y le interesa trabajar con los familiares, porque hay muchos residentes de esa área que están aquí, hay áreas en las que casi solo mujeres están allá, porque los hombres se fueron.

Vamos a trabajar con organizaciones de peso en Guatemala. Teníamos todo listo para que la oficina municipal empezara a funcionar en este mes, pero el alcalde de allí, que era del partido Vamos no quería entregar la alcaldía, llegó el MP, la Procuraduría de Derechos Humanos. Al final tuvo que entregar, pero tuvieron muchas dificultades porque dejó prácticamente vacía la municipalidad.

Ya es un hecho y ya el alcalde habló con otras nueve alcaldías del área, ya solo hay que aplicar el programa, empezamos el 15 de febrero próximo; tuve que regresar a Miami y esperar a que todo se normalice. Aquí seguimos en la Organización Misión Guatemala USA.

Hoy tenemos una reunión con autoridades del IGSS, llegamos hace 10 años para que auxiliaran a los trabajadores de aquí para que puedan retirarse, vamos a ver qué sucede en esas conversaciones, ya estamos conversando con el nuevo gobierno.

¿Cuáles actualmente son las principales necesidades de la comunidad guatemalteca en Estados Unidos?

Todos quieren obtener un permiso de trabajo. Lo que más necesitan son papeles. Están buscando legalidad migratoria. La situación ha generado mucha desunión familiar, primero vino el padre, en algunos casos siguió enviando ayuda allá, pero un buen número formó otra familia aquí, como estaban acostumbrados a recibir una mensualidad, luego vino la mujer y por eso muchos niños han sido criados por hermanos, abuelos o tíos, y luego lo primero que quieren es venirse a reunirse con sus padres.

Es necesario que exista un gobierno con una diplomacia calificada que haga un cabildeo para obtener los beneficios que les dan a otras comunidades. La comunidad guatemalteca tiene de tres a cuatro millones de personas y prácticamente no tiene nada en materia de beneficios. Eso es porque a los gobiernos no les interesa, solo quieren las remesas, porque la migración les evita darles educación, salud, trabajo y como recompensa mandan divisas. Lo ven como una ganancia.

¿Cuál es la la máxima prioridad? a todo el que le pregunten acá va a responder que tener algún tipo de documento que lo que lo identifique y lo proteja. Segundo diría yo que se tenga una verdadera certeza de Estado de Guatemala, que los van a apoyar con todo lo que se necesitan. Porque todo lo que nosotros hemos logrado no ha sido un proyecto de Estado de Guatemala, todo lo hemos hecho nosotros. Les hemos hemos ido a pedir a ellos que lo aprueben y lo han aprobado, nada más, pero todo ha sido iniciativa nuestra. Nunca ha sido una iniciativa de ellos, no conozco una sola que haya venido del Estado de Guatemala y no de la comunidad migrante.