David Campos: el guatemalteco que hoy influye en la política migratoria de Estados Unidos

Llegó a Estados Unidos en situación migratoria irregular pero destacó como estudiante y hoy es dirigente demócrata en su estado.

A los 14 años David Campos salió de Puerto Barrios, Izabal, acompañado de su familia hacia Estados Unidos. Entonces no imaginaba qué, décadas más tarde, ocuparía uno de los cargos hispanos más relevantes dentro del Partido Demócrata en California ni que se convertiría en una de las voces latinas más influyentes en el debate sobre políticas migratorias.

David creció en un colegio privado de su municipio natal. Desde pequeño destacó por su disciplina y liderazgo: fue abanderado, el mejor de su clase y un estudiante constante, con sueños claros y una firme convicción de llegar a la universidad. Estudió con determinación, convencido de que la educación sería la llave para ampliar sus oportunidades.

Ya en Estados Unidos, logró completar la high school y, pese a su condición migratoria irregular, fue admitido en la prestigiosa Universidad de Stanford. Oficialmente, fue inscrito como estudiante extranjero. David recuerda que durante sus primeros meses en el campus usaba la camisola de Stanford como una especie de escudo simbólico: “Si alguien me veía con ella, no imaginaría que era indocumentado”, relata.

Años después amplió su formación académica al estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de Harvard. En esas aulas, donde se forman las élites globales —y, en particular, las de Estados Unidos—, se consolidó su visión de liderazgo y servicio público.

Su preparación lo llevó a convertirse en abogado del estado de California, desde donde representó al gobierno en litigios contra empresas e instituciones públicas. Posteriormente, se integró al sistema educativo, formando parte de la junta directiva del distrito escolar y participando en decisiones que impactaban directamente en la vida de miles de estudiantes.

El compromiso con el servicio público se volvió un eje central de su trayectoria. Llegó a presidir la junta de policías del estado y actualmente forma parte del gobierno local del condado de Santa Clara, donde se ubica Silicon Valley, una de las regiones más influyentes y con mayor poder económico de Estados Unidos. Desde ese espacio, participa en negociaciones clave sobre la distribución de recursos públicos y aboga de manera constante por una mayor inversión en programas de apoyo a la población migrante.

Dentro del Partido Demócrata, David Campos es ampliamente reconocido. Hoy es uno de los tres vicepresidentes del comité estatal en California, un cargo que ningún otro hispano ha alcanzado en esa jurisdicción. Desde esa posición impulsa iniciativas orientadas a mejorar la calidad de vida de las comunidades latinas y a proteger los derechos de las personas que viven en situación migratoria irregular.

Es también un crítico abierto de las políticas migratorias de Donald Trump, a quien acusa de criminalizar a la población migrante. Su propia historia de vida —asegura— le otorga una perspectiva única para comprender las necesidades de la juventud y las tensiones sociales y políticas que atraviesa actualmente Estados Unidos.

Convencido del poder político de la comunidad latina, David sostiene que este es “un momento histórico” para alzar la voz. A su juicio, los latinos tienen hoy la capacidad real de incidir en las decisiones que definirán el rumbo del país. “Los latinos no son una minoría. Tienen el poder ahora para sacar al gobierno de Donald Trump, ganar las próximas elecciones y construir nuevas oportunidades”, afirma.

Su mensaje final está dirigido, especialmente, a las y los jóvenes: que se preparen, que estudien y que no renuncien a sus sueños. Reconoce que el contexto migratorio es complejo, pero mantiene la convicción de que vendrán nuevas leyes y mejores condiciones. Asimismo, invita a la comunidad en California a informarse sobre los servicios que el condado ofrece para apoyar a las personas migrantes, disponibles en: https://www.santamonica.gov/topic-explainers/housing-for-all

La historia de David Campos —el adolescente que cruzó la frontera, el estudiante que ocultaba su estatus bajo una camisola universitaria y el líder que hoy ocupa espacios de poder— es un recordatorio de que, incluso en medio de la adversidad, la educación y la perseverancia pueden abrir caminos que antes parecían impensables.