Desde Oakland, California, se construye Todos Santos Cuchumatán
En casi todas las casas de Todos Santos Cuchumatán falta un miembro de la familia: está en Estados Unidos. La migración y el trabajo arduo de los todosanteros en Oakland, California, está llevando el desarrollo al municipio.
Luis Mendizábal es uno de los migrantes de Todos Santos Cuchumatán que viajan a Guatemala para las fiestas del pueblo, disfruta de la cercanía de su familia y toma un avión de regreso a Oakland, California, para seguir trabajando y enviando apoyo a su comunidad. Como él, varios todosanteros han logrado residencia legal en Estados Unidos y tienen la tranquilidad de poder volver a casa una y otra vez.
Ernesto Ramírez no tiene tanta suerte, no ha logrado obtener los papeles, pero eso no le impide viajar para la fiesta del municipio, en noviembre. En 2017 le contó al periodista Alberto Pradilla que con tal de ver su tierra y no perder sus costumbres paga a un coyote que lo regresa.
Luis y Ernesto, con el pasar de los años, han visto como su comunidad crece y mejora. Cada vez que vuelven se encuentran con mejores construcciones, carros grandes y lujosos por las calles y hablan con los vecinos, que ya no se quejan tanto de falta de trabajo.
«Los migrantes dan trabajo allá, porque están construyendo y necesitan mano de obra, o tienen negocios y los contratan», cuenta Luis por teléfono, desde Oakland.
Luis, junto a varios todosanteros que viven en Oakland, acaban de formar una fundación de ayuda a Guatemala. Quieren recolectar ropa, zapatos, electrodomésticos o cualquier cosa que puedan donar en Estados Unidos para enviar a Todos Santos. «Como dicen, la basura de unos es el tesoro de otros», reconoce.
Las cajas se van, principalmente, a la parte alta de Todos Santos, donde hace más frío y se encuentran los mayores niveles de pobreza. Aunque la pobreza, en Todos Santos, cada vez es menos y esto no es gracias al apoyo del Gobierno, sino al trabajo arduo de su gente al otro lado de la frontera estadounidense. «En casi todas las casas hay alguien que manda remesa», dice Carlos Morales otro todosantero que vive en Oakland, la ciudad californiana donde se reúne la mayoría de migrantes de ese municipio.
- Según el diagnóstico hecho por USAID, Nexos Locales, en Todos Santos Cuchumatán el 79% de hogares recibe una remesa.
- La edad predominante de los migrantes es de 26 a 32 años y el dinero promedio que envían a casa es de Q1,636.
- El informe dice que al menos la mitad de ese dinero se destina para el consumo, el resto puede ser para construcción.
- El mismo estudio dice que el municipio recibe en promedio Q538,708 mensuales. Los datos son de antes de la pandemia, son los más recientes, aún no se ha medido el efecto que la crisis por Covid-19 pudo tener, y si durante esos años el ingreso bajó.
Lo cierto es que ese dinero en Todos Santos se nota, no solo en las construcciones, también en una mejora en las condiciones de vida de las familias.
La comunidad migrante en Oakland es grande y bien organizada, en mayo de este año celebraron una graduación especial dentro de la escuela Fremont High School, la ceremonia se realizó en idioma mam, hubo marimba, baile y lágrimas de padres orgullosos al ver a sus hijos recibiendo el diploma.
Los alumnos vistieron los trajes regionales de Todos Santos y agradecieron en idioma maya por haber recibido un diploma en inglés.
Los invitados, con trajes regionales, bailaron al ritmo de la marimba, como si se tratara de una celebración en Guatemala. En Todos Santos la ceremonia se vio en vivo a través del Facebook de Radio B´alam, una página que une a las dos comunidades todosanteras y que al igual que transmite la recolección de donaciones para enviar a Guatemala en una de las principales avenidas californianas, transmite la fundición de la terraza en Guatemala en la casa de algún migrante.
Desde Oakland, Luis Mendizábal y sus compañeros impulsan el desarrollo de Todos Santos en Guatemala, y se preocupan por aquellas familias que no reciben una remesa. Frente a un picop esperan pacientes a que las personas lleguen a dejar sus donativos que más tarde enviarán a Guatemala.
Lo que más les sorprende es la cantidad de juguetes que reciben, casi todos intactos, práctiamente nuevos, porque los niños allá están acostumbrados a jugar con pantallas y les interesan poco los juguetes, en Todos Santos, las cosas son diferentes allá, esos juguetes harán muy felices a muchos niños, Luis lo sabe, y por eso se alegra al enviarlos.
