Tensión en Massachusetts ante posibles deportaciones
“Pienso que no es justo, cada estado está construido por migrantes. Hay muchas personas que viven aquí, se esfuerzan por salir adelante. Es absurdo querer deportar a gente que hace más próspero el país”, dice Elizabeth Ramírez, migrante guatemalteca en Lynn, Massachusetts. “¿Los gringos van a querer hacer el trabajo que hoy hacen los migrantes?” se pregunta.
Tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos (2025-2029) comenzaron las reacciones de distintos actores políticos en relación a las deportaciones masivas que en su campaña electoral ofreció llevar a cabo, llamándole la “mayor deportación de la historia de Estados unidos” en contra de millones de inmigrantes indocumentados.
La gobernadora demócrata de Massachusetts, Maura Healey ha dicho públicamente, y en varias ocasiones, que la policía de su estado no cooperará con las deportaciones masivas y que utilizará todas las herramientas que estén a su alcance para proteger a los residentes del estado.
“Continuaremos trabajando para gobernar, liderar y trabajar para mejorar la vida de las personas en nuestro gran Massachusetts. Nosotros te vemos, ya sea que estás teniendo muchos sentimientos, te sientes vulnerable y asustado, sepan que vamos a trabajar juntos como administración para asegurarnos de que estamos haciendo lo que la gente de Massachusetts votó por nosotros cuando nos pusieron en este cargo” Aseguró Healey.
A pesar de sus afirmaciones, esta no será una batalla sencilla, porque en los cargos públicos de Massachusetts no solamente hay demócratas, existen decenas de republicanos que podrían ser un obstáculo para las decisiones de Healey y la alcaldesa de Boston Michelle Wu quien, durante su administración, también ha sido un pilar importante para las comunidades latinas. Wu, ha liderado esfuerzos junto a Healey para dar la bienvenida a refugiados y migrantes del todo mundo, fomentando políticas públicas en materia de vivienda, salud, educación, trabajo y más, para su inclusión e integración en la comunidad estadounidense.

Tom Homan, quien ha sido nombrado por Trump como el nuevo zar de la frontera, ha dicho que la nueva administración planea retener fondos federales de los estados que se nieguen a cooperar con sus iniciativas de deportación masiva.
Casi 100 veces demandado por Healey
No es la primera vez que la gobernadora Healey se opone a las instrucciones de Trump. Desde 2017, como fiscal Maura Healey demandó a la anterior administración de Trump 96 veces, de las cuales 13 eran demandas de inmigración, Ganó el 77% de los casos. Estas demandas relacionadas a migración eran sobre la separación de familias en la frontera sur, exclusión de inmigrantes en el censo, entre otros casos..
En el 2017, ocupando el cargo de fiscal general del Estado, ella emitió una declaración luego que el expresidente prohibiera a las personas transgénero ingresar al ejército: (…) “Un comandante en jefe que menosprecia y denigra a nuestras tropas no es apto para liderar. Todos creemos en la inclusión y la oportunidad para cada estadounidense que se pone un uniforme”, dijo.
Unos días después que tomara posesión como presidente en enero del 2017, Trump emitió y firmó una orden ejecutiva que prohibía el ingreso de personas predominantemente musulmanas de siete países. Healey presentó inmediatamente una demanda y solicitó el sustento legal de la constitución para emitir esa orden y dijo: “en lugar de proteger nuestra seguridad nacional estigmatiza a quienes emigrarían legalmente a nuestro estado”.

Ciudades santuario
El migrante, multimillonario, y ahora parte del gabinete de la administración de Trump, Elon Musk, ha criticado fuertemente las ciudades santuario. Se trata de jurisdicciones municipales que le ponen límite a las leyes de inmigración y restringen su cooperación con las autoridades migratorias (ICE). Estas ciudades intentan frenar el temor a las deportaciones, a la ruptura familiar y a las acciones en contra de la comunidad migrante, que a su vez, son una fuerza de trabajo y un aporte económico importante para las ciudades norteamericanas. Estas ciudades pretenden brindar un ambiente seguro para aquellos que han llegado a este país buscando una vida mejor y ser soporte para sus familias en sus países de origen.
Los estudios sobre las ciudades santuario determinaron que cuentan con economías más fuertes y con un menor porcentaje de delincuencia en comparación a otras ciudades.
Entonces, tras los resultados de las últimas elecciones, varias ciudades se han declarado ciudades santuario y buscan ser bastiones de defensa de derechos humanos y protección para los migrantes. En el caso de Massachusetts, que se denomina como un estado santuario, el estado no cuenta con una ley vigente que le pueda dar este título de forma legal, pues la mayoría de legisladores son republicanos y han puesto barreras para que esto no suceda.
El concepto de Ciudad Santuario inició en Cambridge, una ciudad de Boston, Massachusetts en 1980, cuando las iglesias acogieron a personas que huían de la guerra en Guatemala y El Salvador, y que, a su vez, el gobierno del estadounidense Ronald Regan también buscaba perseguir por estar indocumentados.

A pesar de eso, muchas de las ciudades de este estado no solo se han autodeterminado ciudades santuario por más de cuatro décadas, sino que las fuerzas de orden público no actúan como agentes migratorios buscando a quién perseguir. Actualmente, también existen algunos programas de apoyo a migrantes como el Masshealth y la aprobación de emisión de licencias de conducir sin importar su estatus migratorio. Eso hace que se convierta en un estado que le brinda cierta tranquilidad a quienes se encuentran indocumentados.
Así que mientras Trump y su equipo se preparan para llevar a cabo su plan de deportación masiva, ciudades y estados como Massachusetts se preparan para proteger a sus comunidades migrantes como Chicago, Illinois; Filadelfia, Pensilvania; Los Ángeles, California; Connecticut, Nueva York, Rhode Island, Vermont, Colorado, Nueva Jersey, Nuevo México y Washington (Estado).
Voces de los migrantes
Alrededor de todo este mar de incertidumbres, desinformación y especulaciones en cuanto a las amenazas de deportación masiva de Trump, las voces de los migrantes de distintas nacionalidades que viven en Massachusetts se levantan contra la deportación masiva:
Da miedo. Me siento enojada de tan solo pensarlo, porque si deportan a mi papá, están quitando de mi lado a la persona que cuida de mí. No les importa separar familias. Yo haría protestas y crearía una comunidad con personas como yo, para poder organizarnos y hacer frente a esas políticas absurdas. Me da tranquilidad saber que estoy en un estado que se opone a las deportaciones. Creo que la gobernadora sabe escuchar a los migrantes y que sabe que este estado se sostiene en gran parte de la mano trabajadora de quienes vienen a luchar desde sus países.
Helena Hernández
(15 años)
Massachusetts
Tengo 15 años de vivir aquí, yo no miro noticias, no me contamino de esas noticias vendidas. Eso es solo un show, al final ni los republicanos ni los demócratas son buenos, el que ha deportado más personas aquí fue Obama a través de un sistema que le heredó a Trump. Este país necesita inmigración ilegal -no legal- porque es un buen negocio para todos, aquí se hacen de la vista gorda, porque los inmigrantes indocumentados aportan para el Social Security, para el medicaid y para el gobierno en general, pero nunca van a tener ni un centavo de vuelta, por eso es un buen negocio para ellos. No hay recurso humano, ni capital para hacer deportaciones masivas.
Como este es un estado “santuario” es un poco más suave. Aún así no hay que meterse en problemas, hay que saber sus derechos, yo no tengo miedo, no vivo pensando en Trump, ni en migración, yo estoy indocumentado y vivo tranquilo hace años en este país.
Yo le diría a la gente que debe estar alejada de todos los problemas, hacer bien las cosas y conocer sus derechos.
Hugo Huertas
Boston, Massachusetts
